domingo, 21 de julio de 2013

Elegir la realidad

Escribirlo lo hace real, decirlo lo hace real. Y qué si no quiero que sea real? Y qué si solamente quiero que sea una ilusión que mi mente me jugó en ese momento? Puedo elegir que sea mentira, que no haya pasado y no haya sentido lo que sentí?
Díganme que sí, y nada de lo que pasó ayer me va a haber hecho mal a mí y a quién me acompaña. Déjenme que sea una mentira, así prefiero vivir


Hope is a desert running dry
Deep inside
You refuse to face the facts

domingo, 14 de julio de 2013

Abrigo Emocional

Leí lo que pusiste, aunque seguramente pretendías que no lo hiciera. No me importa, lo leí igual porque me importás y quería saber cómo estabas. Y algo supe, no todo lo que me gustaría, claro, pero algo es algo. Muero por preguntarte cosas, por contarte anécdotas, por tantas cosas daría lo que tengo encima.
Y sin embargo todo sigue igual.

Hace unos días, salí a cenar con un amigo, ese que siempre me da consejos sin siquiera darse cuenta, y sabés que me dijo? “La felicidad es como ese calorcito que tenés cuando apenas salís de tu casa: viste que te abrigás para salir y no tener frío? Bueno, esto es lo mismo: el frío te va a entrar igual, pero podés abrigarte lo suficiente como para que no te haga mal. No dejes que algo malo que te pase te arruine el día, no seas extremista, cuidá ese calor, ese cachito de felicidad que tenés siempre, y no dejes que cualquier cosa te afecte y te haga mal”. Y fue una analogía terriblemente sencilla, pero a la vez totalmente cierta. Creo que va a ser una de esas cosas, una de las tantas que me dijo a lo largo de este año y medio de conocernos, que voy a tomar como pilar para las cosas de todos los días, esas pequeñas cosas que pienso cuando estoy en determinadas situaciones y me ayudan a pasar el momento. Y ahora pienso en vos y necesito pasar el momento, estoy en remera en el medio de una nevada; pero ya voy a encontrar una campera, vos tenés esa campera que tanto busco, y hasta tanto me las arreglaré con un suéter que también me abrigue. Que el abrigo básico nunca falte, pero nunca está de más una prenda extra.

Voy a cuidar mi calor, vale la pena cuidarlo.

domingo, 16 de junio de 2013

Roja Tentación

Otra vez las fantasías, te fuiste y volvieron las imágenes imaginadas no tan irreales. Ver Sweeney Todd y amar la sangre artificial, ese hermoso rojo corriendo por los cuerpos de las personas muertas, o vivas que luego pasarán a mejor estado. Y la atracción, una vez más, hacia lo indebido.
Es el morbo, la idea de que sea lo incorrecto pero a la vez que sea tan hermoso y artístico… Querer hacerlo pero que la cordura se imponga a la insanía, una vez más, como hace ya más de un año. Eras mi razón de seguir el camino correcto, y ahora que te fuiste no sé si debo volver o no (no, claro que no debo volver, pero hay días que quisiera volver a intentarlo, sólo para demostrarme a mí misma que soy capaz de hacerlo y dejarlo; como una prueba a mi salud mental). No voy a volver, así como vos no vas a volver, y eso es lo que más me entristece: lo más importante que tenía en la vida, se esfumó igual que el vapor de un caño de escape en invierno. Pero hay una diferencia: el vapor desaparece, vos no.
Creo que en cierta forma es como la muerte misma debe sentirse, sólo que ahora seguís entre los vivos pero cometiste suicidio para conmigo. Estás viva y no te dejás ver, te mataste para que no te vea. Esto, es como ir al cementerio a hablarle a tu lápida: yo te hablo, pero no me escuchás porque no estás ahí. Si estuvieras muerta, te hablaría en cualquier momento del día y sabría que me estás escuchando, porque siempre lo dije, sos quien me cuida y me mantiene en este mundo; sabría que me escuchás porque estarías conmigo. Y ahora no: sé que no me escuchás porque no estás conmigo, le hablo a tu lápida, a tu tumba vacía de cuerpo y contenido. Le hablo a la nada misma.


Yo te voy a seguir esperando. Y sabés qué? Aunque no lo sepas, por vos, voy a mantener mi promesa, nuestra promesa. Aunque el rojo me llame, no le voy a atender.
 Te voy a esperar siempre.

domingo, 26 de mayo de 2013

Incomunicación

No sé si vas a leer esto, no sé siquiera si te interesa leer algo como esto; pero yo lo escribo igual, porque es lo que siento, y espero que lo entiendas.

Así como a veces cometo el error de desaparecer, vos desapareciste sin dejar rastro. No te culpo, todos somos libres de decidir qué hacer y con quiénes juntarnos. Y tampoco pretendo hacerte volver, solamente quiero que sepas algo: nunca lo digo, no sé por qué pero no me sale decirlo, y de alguna manera que no es la que todo el mundo imagina, creo que te amo. Y no, otra vez, no es una carta de amor, una declaración, ni mucho menos un escrito por despecho; es sencillamente que hoy durante todo el día quise expresarte lo que siento por vos y no pude, justamente porque no encuentro los medios para decírtelo.
Porque te extraño, porque sos todo, porque me falta ese mensajito en mi inicio cuando llego a casa y prendo la computadora, porque quiero decirte cosas que no tengo manera de decírtelas porque no sé cómo encontrarte. Y en caso de que te haya quedado alguna duda de que te estoy hablando a vos: ayer ordené y le encontré un nuevo lugar a Deformita y ya le encontraré otro al Dinocornio. Exactamente a vos, que me regalaste esas boludeces que ahora se me hacen tan importantes, a vos te hablo. Te amo y te extraño, ojalá volvamos a hablar como siempre.

Y como siempre digo: perdón por ser como soy, juro que intento mejorar todos los días para no volver a perderte.